
COLUMNA DE OPINIÓN · SERIE VERANO 2026 · ENTREGA III
ANDALUCÍA · Del 31 de julio al 6 de agosto de 2026
Víctor M. Gómez-Céspedes | Experto nacional en economía circular y simbiosis industrial
Fue mi hermana quien lo vio antes que yo. Revisando las fotografías del viaje, notó algo raro: en casi ninguna hay gente. Plazas monumentales, callejones históricos, y casi nadie alrededor de los muchachos. La explicación no es que fuéramos a lugares vacíos. Es que salíamos a mediodía, bajo cuarenta grados, como salen los de tierra seca, sin pensarlo. Conmigo iban dos jóvenes: mi hijo, chihuahuense, y mi sobrino, malagueño, que no se despegó en todo el viaje. Dos muchachos de dos tierras calientes caminando una Europa que, a esa hora, estaba guardada, escondida de un calor para el que no está construida.
Esa calle vacía es la fotografía de un verano. Y de algo más grande.
La ruptura tenía nombres
España vivió la primera mitad del verano más cálida desde que hay registros. Recorrí Córdoba y Granada durante el cuarto episodio de calor extremo de la temporada, con termómetros de cuarenta a cuarenta y dos grados en las cuencas del Guadalquivir y del Genil, manejando entre carteles de prevención de incendios. Y ardían. España acumulaba una superficie quemada seis veces mayor que en el mismo periodo del año anterior. Francia marcaba su peor año de incendios de la historia, con nubes de fuego nunca antes vistas.
El cambio climático no es un pronóstico en un informe. Es la calle vacía en las fotos de mi familia.
Lo que el desierto ya sabía
Y aquí el giro. Nosotros caminábamos ese calor sin drama, porque la tierra seca nos enseñó. En el sur de España encontré, en piedra y en agua, a civilizaciones enteras que habían aprendido lo mismo hace siglos. En Granada, la Alhambra no existe sin la Acequia Real, un canal nazarí de unos seis kilómetros que toma el agua del río Darro y la conduce solo por gravedad hasta una colina que no tenía agua. Sin ese canal no hay palacio, hay un cerro árido. En Córdoba, junto al puente romano, gira la noria de la Albolafia, una rueda hidráulica andalusí que elevaba el agua del Guadalquivir hasta los jardines del Alcázar, tan central que su imagen está en el escudo de la ciudad desde el siglo XIV.
En una tierra seca, la disciplina del agua nunca fue una virtud ambiental. Fue la condición de la prosperidad.
El trabajo no se detuvo, y los jóvenes lo vieron
El 5 de agosto, en plena estancia familiar en Málaga, conduje el webinario internacional de nuestra Comunidad de Práctica. Salió muy bien, y confirmó lo que veníamos construyendo: las regiones socias vienen a Chihuahua. Los dos me vieron trabajar en medio de las vacaciones, y esa también es la lección: el compromiso no se apaga porque uno esté de viaje.
Por qué esto importa para Chihuahua
Las calles vacías de Europa no son un problema europeo. Son un anticipo. Y Chihuahua tiene algo que casi nadie tiene: ya sabemos vivir en el calor y en la escasez, porque el desierto nos entrenó, como entrenó a Al Ándalus y a Málaga. Eso no es una limitación. Es una ventaja competitiva heredada. Pero las ventajas heredadas hay que construirlas encima, con reúso industrial del agua, simbiosis industrial y descarbonización. La infraestructura paciente, empezada hoy, es la que responde a una ruptura veloz.
Víctor M. Gómez-Céspedes es director general de Recilogic Industrial Company y team leader de Chihuahua Green. Experto nacional en economía circular y simbiosis industrial.
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